sábado, 5 de septiembre de 2009

RONDA, CORRIDA GOYESCA


Rotundidad de Manzanares, Perera y Cayetano en la Goyesca de Ronda




Burladero.com.- 05/09/2009.-Ficha de la Corrida Goyesca de Ronda


Ronda (Málaga). Sábado 5 de Septiembre. Corrida Goyesca. No Hay Billetes.


Toros de Luis Algarra, bien presentados. 1º manejable pero sin clase. 2º y 3º, sosos y descastados. 4º manso y justo de raza, aunque manejable. 5º parado y desrazado. 6º gran toro. Un sobrero de regalo, desrazado.

José María Manzanares, saludos tras petición y dos orejas.
Miguel Ángel Perera, oreja y dos vueltas al ruedo tras aviso, dos orejas en el sobrero de regalo.
Cayetano, oreja y dos orejas.
José María Manzanares, Miguel Ángel Perera y Cayetano Rivera han salido en hombros de la plaza de Ronda después de protagonizar una gran tarde de toros en la Corrida Goyesca. Los tres desorejaron a uno de sus oponentes en un festejo que, pese a durar más de tres horas y cuarto, no bajó nunca el listón.

José María Manzanares ha cortado dos orejas al cuarto ejemplar de Algarra de la Goyesca de Ronda, donde ha firmado una gran faena con un toro bajo de raza pero noble al que toreó con mucha inteligencia y temple. Manzanares comenzó su labor sobando al toro, sin querer atacarlo para que no se rajase, a media altura y con la muleta siempre puesta.
Ya fijo el toro, Manzanares se encajó y rompió con el toro en series exquisitas, con profundidad y estética, metiéndose en su terrno y cuajando momentos de gran importancia por ambas manos. Un espadazo puso en sus manos las dos orejas, pese a que tardó en caer el de Algarra.

Otro faenón protagonizó Cayetano con el sexto, ante el que ha sacado lo mejor de sí, la raza que todo el mundo auguraba. Muy centrado, enrazado, puro y exigente, entendió perfectamente a un gran toro de Luis Algarra en series hondas, con recorrido y mano baja, en las que intercaló circulares invertidos de principio a fin. Con la diestra llegaron series bien construidas y ligadas, cada vez mejor, que coronó un espadazo hasta las cintas y dos orejas a ley.

Antes, Miguel Ángel Perera había paseado una oreja. El extremeño sufrió un aparatoso percance cuando el toro le arrolló al iniciar su faena por alto, quedando a merced y salvándose gracias a un providencial quite de Joselito Gutiérrez.
Sin embargo, el presidente terminó dando la nota en el quinto, un toro parado y rajado con el que se montó encima sacando series que no tenía, se dejó llegar muy cerca y dio una demostración de capacidad y valor seco y sereno. Tras un espadazo llegó la petición mayoritaria de oreja, pero un aviso hizo el que el presidente denegase su concesión, provocando la ira de tendidos de sol, que comenzaron a arrojar botellas al ruedo.
Al final, el público obligó a Perera a dar dos vueltas al ruedo, en una de las cuales se dirigió al palco pidiendo el sobrero de regalo. Tras ello, el público volvió a lanzar botellas al ruedo, por lo que tuvo que detenerse el festejo hasta que el ruedo estuvo acondicionado.

Tras el sexto, saltó el sobrero, un toro a menos al que Perera ordenó no picar y con el que el extremeño cuajó una faena rotunda en plena demostración de capacidad y firmeza, encelándolo en el engaño para ir acortando distancias poco a poco y terminar asustando al público en un arrimón total y en el epílogo por bernardinas. Un pinchazo y un espadazo pusieron en sus manos las dos orejas, que agradeció con un gesto al palco en la vuelta al ruedo.

El primero de Perera apretó de salida, con pies, y el extremeño con gallardía se lo sacó a los medios abrochándolo con una muy buena media. Continuó brillando con el capote tras una vara en un quite por ajustadas tafalleras. El apéndice se resume en la firmeza e inteligencia del extremeño al exprimir al toro, que a media que avanzaba la faena se fue quedando sin gas, y con escasa transmisión. Apostó por cercanías y refrendó con un espadazo en todo lo alto.

Cayetano cortó también una oreja gracias a la disposición y, al igual que Perera, por un espadazo que hizo rodar al de Algarra sin puntilla. Sin ser una faena ligada sí que tuvo pasajes bellos y de conjunción por parte del madrileño. En el saludo inicial recordó a su abuelo Antonio Ordóñez, rodilla en tierra y jugando los brazos ante un toro de similares características al segundo, soso y sin transmisión alguna.

Abrió plaza un toro que humilló mucho pero al que se le notaba la excesiva romana que traía. El de Algarra tuvo clase, un punto de genio y le faltó un tranco más en una embestida dispar, al que Manzanares cuajó series al natural profundas y bien rematadas. Sin embargo, por el derecho el animal se quedaba más corto. En definitiva, un toro potable pero incómodo, que no regaló ni una embestida pareja y con el que Manzanares destacó en un brillante saludo de capa.

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