sábado, 17 de octubre de 2009

FERIA DEL PILAR: MORUCHADA DE DOLORES AGUIRRE



ZARAGOZA
SOLITARIA OVACIÓN PARA JOSELILLO

El 'torismo' no son moruchadas de Dolores como la de Zaragoza

(Foto: Toro huyendo del caballo)


Mario Juárez en burladero.com
Zaragoza 16 octubre 2009
Dolores perdió en Zaragoza todo el ambientillo con que llegó de Pamplona. La peor corrida de la feria junto a la de La Campana fue de las denominadas ‘toristas'.
Urge redefinir ese concepto, el torismo debe venir de toro bravo, y de eso hubo poco en algo que no pasó de moruchada ni hubo por donde agarrarlo. Ni siquiera tercero y sexto, que en el país de los ciegos pudieron sonar a medio tuertos, tuvieron nada. Un petardo en toda regla.
Lo del manso encastado de Dolores ya es denominador común. Pero cuando el manso huye, se para, topa, se frena, pega gaitazos y caza moscas, no hay casta alguna. De defenderse todo. A la guerra pues. Pero el toreo es otra cosa, o debe serlo para quienes desertar en estos espectáculos.
De las entradas más pobres de la feria, con gradas y andanadas -que aquí son la mitad del aforo- casi desiertas.
Así que la de Dolores ni llevó gente ni dio espectáculo. Y si lo hizo, fue triste y gris.
No hubo oportunidad para los toreros, que la mataron como pudieron, sin más. No era para otra cosa.
A Robleño le funcionó bien la cabeza y el corazón con su lote. Un primero de muchos kilos que se fue siempre suelto y que cuando llegó a la muleta se frenó en seco, pegó gaitazos, echó las manos por delante y buscó por donde pegar la cornada.
Hábil con él estuvo Robleño, animoso y puesto, que le aguantó las medias arrancadas y le buscó el pitón contrario.

El cuarto, un toro muy alto y de aspecto condeso, se empleó en el primer puyazo para después buscar tablas desesperadamente. Sin embargo, atacó después cuando Robleño se puso, le dio sitio y quiso lucir al toro, que atacó. Dos series duró, las dos por la diestra, bien asentado el madrileño. Pero cambió a la zurda a la tercera y se agrió la cosa. Ni uno por ahí, y tampoco por la derecha, donde se frenó, engalló y no volvió a humillar. Costó un mundo meterle la espada.

- Joselillo cobrando bravamente una estocada -

Vista la corrida, a Joselillo le tocó como la bonoloto, porque sus dos toros fueron, sin ser buenos, los más tratables. El tercero, frío de salida, empujó en el primer puyazo. Joselillo puso ganas y entrega con él, se gustó en un breve saludo a la verónica y lo tapó como pudo, porque el animal no se empleó nunca, aunque se movió. Joselillo dio la cara, no siempre buscando el pitón contrario, pero echándosela con fe y cabeza.

El sexto fue un torazo, muy largo y alto. Sin emplearse en los primeros tercios, sin humillar tampoco, pero se movió en la muleta. Se vino de largo, pero sin clase alguna. A topetazos, saltitos y regañadientes. Lo tuvo en la mano Joselillo, que se la puso con ganas y corazón. No era otra cosa.

Dentro de lo malo, Serranito no se animó con ninguno de sus toros. Con el segundo dejó algún capotazo de buen aire pero le dieron mucha candela en la brega y en un largo tercio de varas, hasta cinco o seis encuentros. El toro se lo pensaba y frenaba siempre. Serranito le aguantó en los doblones iniciales, pero después falló el corazón para echar el paso adelante.

El quinto tuvo pies y Serranito volvió a dejar buenos lances de capa. Eso fue todo. El toro tuvo un gran aire de salida, pero le dieron muchísimo en el caballo y se vino abajo. El tercio de banderillas se prolongó en exceso, el animal se metió en tablas y no quiso más. Un marmolillo que sólo se arrancó cuando tuvo a merced a un inseguro Serranito.

FICHA DE LA NOVENA DE LA FERIA DE ZARAGOZA

Zaragoza. Viernes 17 de octubre. 9ª de Feria. Un tercio de plaza.

Toros de Dolores Aguirre, desiguales de presentación. Descastados y deslucidos.

Fernando Robleño, silencio tras aviso y silencio.

Serranito, silencio en ambos. Joselillo, saludos y ovación tras aviso.

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