martes, 23 de noviembre de 2010

AVENUE Q EL MUSICAL

Por Miguel Ángel Alhambra

Irreverente, original, fresco, divertido, realista, bonito, sentimental, salvaje… Éstos son algunos de los adjetivos que podrían definir uno de los mejores estrenos de esta temporada en lo que a espectáculos musicales se refiere: Avenue Q.

Avenue Q surgió como musical allá por el 2003 de la mano de Robert López y Jeff Marx. Ellos fueron los encargados de componer tanto la letra como la música de las canciones. Su estreno en Broadway llegó como una ola de novedad, algo que la gente supo agradecer a su manera con el rotundo éxito del que se coronó el espectáculo.

La novedad del musical es que, cual parodia de Barrio Sésamo, en el escenario actúan por igual marionetas y actores. Aunque los actores que manejan las marionetas siempre aparecen descubiertos frente al público, pudiendo entender mejor las expresiones de los personajes de trapo.

No contentos con todo su éxito, el equipo original de Avenue Q ha sido galardonado con numerosos premios, entre los que se encuentran tres premios ‘Tony’, uno de ellos al mejor musical. Gracias a todo esto el musical ha logrado estar más de seis años en cartel y ahora lo han trasladado al Off-Broadway donde sigue cosechando éxitos.

Ese éxito ha permitido que Avenue Q haya recorrido numerosas partes del planeta como Londres, México, Australia, Rusia, Las Vegas o Brasil, entre otros lugares. Esta temporada el grupo teatral Yllana ha decidido traerlo a nuestro país y la acogida, cómo no, ha sido más que magnífica.

La adaptación al castellano es perfecta, sin más. Completamente fiel al original, pero con chistes y otros chascarrillos muy nuestros, sin embargo, en todo momento el espectador se siente prendado de la magia de Broadway contemplando éste musical. Tan fidedigna ha sido la adaptación que hasta el telón es una réplica del que se puede encontrar en el original.

En el reparto, contamos con actores de la talla de Ángel Padilla, Leo Rivera o Isabel Malavia que cumplen de maravilla con su papel, así como el resto de actores, pues todos se meten de lleno en sus personajes. También mencionar a todo el equipo de guionistas, músicos y demás técnicos por la grandiosa puesta en escena.

Dejando de lado la parte más técnica, el musical nos habla, en general, de la vida. Se centra en la historia de Princeton, un recién diplomado en magisterio que se muda a Avenue Q, el único barrio que su bolsillo le permite. Allí conocerá a un variopinto grupo que pronto se convertirán en amigos, especialmente Kate Monster, la chica de la que se enamora.

Todos en el barrio de Avenue Q llevan una vida algo más lamentable de lo que habían soñado y en la puesta en escena encontraremos personajes tan peculiares como Brian, un judío enamorado de Merry Christmas, una japonesa que se trasladó a Nueva York con el fin de encontrar algo mejor y terminó haciendo un módulo en trabajo social. También tenemos a Rod, un banquero, facha y homosexual reprimido que no quiere salir del armario, y su compañero de piso Nicky que no cesa en su empeño de descubrir a Rod, siempre desde el lado de la amistad.

Otros personajes son Trekkie Monster, el equivalente al Monstruo de las Galletas de Barrio Sésamo, pero éste está obsesionado por el porno. Lucy ‘La Guarra’, una bailarina de poca ropa cuyo nombre lo dice todo. Los Ositos de las Malas Ideas, unos ositos dulces y tiernos que te incitan a hacer maldades. Y, por supuesto, Gary Coleman, el niño actor de aquella serie de los 80, ‘Arnold’, cuya vida ha ido a menos hasta convertirse en el encargado de mantenimiento de Avenue Q.

El musical trata temas de lo más variado y con los que nos encontramos en nuestro día a día: amor, desamor, desempleo, racismo, política, homosexualidad… pero sobre todo nos habla de sueños e ilusiones, sueños e ilusiones que no debemos dejar escapar y que, con suerte, se harán realidad.

El toque con las marionetas le da mucha frescura y, a pesar de lo que a priori se pueda pensar, el musical no es para niños –contiene desnudo integral de marionetas-, puesto que también se tratan temas como la pornografía o el sexo de manera muy explícita.

Sin duda, Avenue Q es un espectáculo más que recomendable. Una apuesta que ha salido de maravilla, que no decepciona lo más mínimo a quien lo ve, que nos invita a reír sin parar, a sonreír y a emocionarnos con sus personajes y, sobre todo, que merece la pena ser visto.

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