martes, 31 de mayo de 2011

LOS TOROS DE SAMUEL FLORES SE CARGAN LA TARDE

©Dolores de Lara Cesar Jiménez

Por JUAN  MIGUEL NUÑEZ ( EFE) / FOTOGRAFÍAS:©DOLORES DE LARA

Madrid, 29 may (EFE).- La mansedumbre de los toros de Samuel Flores frustraron cualquier posibilidad de triunfo para los toreros, hoy en Las Ventas, en la corrida correspondiente a la feria de San Isidro.

CIERVOS Y BUEYES

No era corrida propia para Madrid, y menos en San Isidro, para defraudar a tanta gente que durante la semana no puede ir a la plaza y reserva sus ilusiones para el domingo.

Y no es de recibo, que asegurado el lleno, se ofrezcan carteles como éste, de dos toreros "legionarios", los más veteranos, y un tercero cuya carrera no termina de levantar vuelo a pesar de lo bien que ha apuntado en ocasiones.

Pero lo peor, la clave del fracasado festejo, fueron los toros. ¿No sabía el ganadero lo que había criado y seleccionado para la ocasión? Toros como ciervos por las exageradas arboladuras que lucían, y como bueyes por su total mansedumbre.

No cabía otra alternativa en el tendido que el aburrimiento, previa desesperación de los toreros en el ruedo. Lo malo es que todavía hubo quien quiso pedir cuentas a la terna. Desde luego que todos los intentos fueron imposibles. Así que esta vez se impone el silencio de respeto.

Padilla decía seguramente adiós a Madrid después de haber anunciado que está en temporada de despedida. No va ser grato el recuerdo de esta tarde, y en verdad se merecía otra cosa, por su impecable "hoja de servicios" en la profesión. Un torero que se ha movido entre la vistosidad, el valor y el poderío, y cuya conducta ha sido de una absoluta seriedad, tenía que haber tenido una oportunidad más clara para una ocasión como ésta.

Con el manso y huido primero, el llamado "Ciclón de Jerez" se las vio duras para intentar sujetarlo. Fue imposible meterle mano por ningún lado. Y con el cuarto, que andaba a la defensiva, midiendo y repartiendo gañafones a diestro y siniestro, al menos no se arrugó. Estuvo ahí, que ya es bastante. Banderilleó en solitario al cuarto, y a dúo con Ferrera el primero, en ambos con mucha suficiencia.

©Dolores de Lara Padilla

Ferrera se estrelló también con su primero, muy manso y distraído, que tenía un molesto cabeceo, con la cara siempre por las nubes, pero con el que intentó lo imposible. Y no tuvo tanta confianza frente al quinto bis, toro rebrincado y muy corto de embestida. Con las banderillas en este último estuvo de clamor, con quiebros y recortes muy ajustados. Mas sólo fue eso.

©Dolores de Lara Ferrera

Jiménez tampoco resolvió nada, a pesar de que a sus manos fue a parar el único toro que parecía que se iba a dejar, el tercero. Toro justito de fuerzas, algo más noble, pero sin llegar a "romper". Hubo una tanda a derechas, limpia, ligada y con cierto poso. Pero en la siguiente, la interrupción de un inoportuno desarme lo desbarató todo. Ya no fue capaz de remontar, entre otras cosas porque por naturales el toro iba de uno en uno y sin humillar.

 ©Dolores de Lara ©Dolores de Lara

©Dolores de Lara Cesar Jiménez

El sexto, como toda la corrida, pegó arreones de manso en el caballo, apenas se paró en los capotes y llegó a la muleta mirando por encima del estaquillador y con poquísimo recorrido. Una papeleta que Jiménez solventó con oficio, pero sin llegar a ninguna parte. EFE

©Dolores de Lara Un grupo de solaneros con el subdirector de La Montera, Juan de Lara

FICHA DEL FESTEJO.-

Cinco toros de Samuel Flores, el tercero -el único que "se dejó" algo- con el hierro de Manuela Agustina López Flores, deficientemente presentados, pues aunque abundaron las cornamentas grandes, ninguno tuvo remate en lo que a trapío se refiere, unos por escurridos, otros simplemente por destartalados, y mansos hasta comportarse como bueyes. El quinto fue un sobrero de "Los Chospes", sustituto de uno de Manuela Agustina, bastote e igualmente deslucido.

Juan José Padilla: bajonazo (leves pitos); y pinchazo y casi entera (silencio).
Antonio Ferrera: dos pinchazos y bajonazo con vómito (silencio); y dos pinchazos, media y descabello (silencio tras aviso).
César Jiménez: pinchazo y media (división de opiniones a favor, con más palmas que pitos); y pinchazo hondo y dos descabellos (silencio).

En las cuadrillas, en un tono en general bajo, destacó la brega Francisco Javier Rodríguez en el cuarto.

La plaza tuvo lleno de "no hay billetes" en tarde despejada y con rachas de viento que a ratos se notaron en el ruedo.

ENTRE EL RESPETABLE PUDIMOS DIVISAR…

©Dolores de Lara ©Dolores de Lara

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