miércoles, 6 de julio de 2011

LO INSÓLITO COTIDIANO: AMESTOY ALCALDE DE LA GRAN VIA

©Dolores de Lara La Gran Vía madrileña vive todavía la resaca, los fastos y algunos nefastos los aciertos y los desaciertos de los que la dirigen. El encargado de ostentar la Alcaldía durante las conmemoraciones es el hombre que lo es todo: periodista, escritor, actor, fenómeno televisivo, y no es Dios porque todavía no se ha propuesto serlo.

A sus múltiples actividades podemos colocarles la exigencia de su contrapariente Don Eugenio D´Ors que exigía la obra bien hecha.

  Por ANTONIO D. OLANOAntonio D. Olano

Reportaje Gráfico: ©DOLORES DE LARA

Amestoy vive en una excelente atalaya para vigilar la mayor Arteria madrileña. Su atalaya está en uno de los pisos del célebre edificio “Coliseum”. El comienzo de la Gran Vía lo vigila desde la Cibeles Antonio López con sus prodigiosos pinceles en ristre. Es decir la Gran Vía, tiene dos guardias pretorianos.

A don Alfredo Amestoy, rey en el país de las maravillas, podemos atribuirle a ciertos contundentes en su calidad de periodista, que se sale merced a su olfato de perdiguero. Súmenle sus cualidades de escritor. La televisión española creo que se ha inventado para sus programas. Actor de vieja escuela, declama cuando nos dirige sus soflamas, con igual talento y valor que los escritos madrileños de Tierno Galván.

Además, tiene vocación donjuanesca porque el éxito le sonríe. Humorista, seguidor de Larra es el dueño y señor de la ironía, zumo selecto del humor.

Como tiene tiempo para todo se dedica a©Dolores de Lara l hedonismo a la agricultura, a las bodegas riojanas etc. Además preside con acierto la agrupación “amigos de la capa” y miles y millares de dedicaciones insólitas pero que en él resultan cotidianas.

Nos tiene tan acostumbrados a las sorpresas de sus magias nos parecen normales. Es una especie de mentalista y exhorcista. Hace cara de patriarca semita y pone gesto de niño a punto de ejercer en sus picardías. 

Hace pocas horas, en la Casa de Correos de la Comunidad de Madrid, la Asociación de la Prensa, Esperanza Aguirre,  Luis María Ansón y  Rafael Fraguas le entregaron el premio Francos Rodríguez. Tengo para mí que Alfredo Amestoy que es un premio gordo, podría premiar al premiador.

La fiesta fue casi una fiesta. Faltaron los vinos, con etiqueta de origen madrileña. Y, seguramente el “agua, azucarillos y aguardiente”, pero lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. La Presidenta de la Comunidad sabe que vivimos tiempos de vacas flacas. Por eso el millar de concurrentes llevaba consigo agua del grifo en botellas de plástico y pipas, muchas pipas (de las de chupar, no confundir con las de fumar). Todos, como en principado que se precie, elogiaron a los galardonados. Incluso los que entramos siempre en meta con dos o tres puesto de retraso. A veces insistimos cerrando ojos y oídos a Don Miguel de Cervantes que decía que “el segundo es el primero de los perdedores” gane o pierda, que nunca pierde. Sea segundo o primero, primero que lo es siempre, don Alfredo Amestoy, bilbaíno o así, será siempre el “Harry Pother” de Madrid. 

©Dolores de Lara                       ©Dolores de Lara          

Amestoy, después de comulgar. Urbaneja, dando gracias a Dios

©Dolores de Lara Alfredo con su discurso

©Dolores de Lara   Amestoy es aplaudido por el gran público asistente

Alfredo, ignoro su edad de calendario, será siempre el flautista de Madrid, tras el cual le siguen como picaros ratoncillos, todos los que escuchan su ritmo y su inmensa melodía.

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