martes, 13 de diciembre de 2011

César Faraco: Adiós a un gran torero y amigo

Acto del Bautizo del documental taurino, realizado por los Hnos. Dupouy Gómez sobre la Dinastía Bienvenida en Venezuela. De izquierda a derecha: Miguel Dupouy Gómez, Rafael Dupouy Gómez, el maestro César Faraco, Rosa Elena Gómez Arráiz y Juan Florencio Dupouy Gómez. (Restaurant “La Castañuela”, Caracas, 27 de julio de 2010).

Por Rafael Dupouy Gómez

Con profunda tristeza recibimos la infausta noticia de la desaparición física del maestro y amigo César Faraco.

Rafael Dupouy GómezEl jueves 8 de diciembre de 2011, el día de la Inmaculada Concepción de María, alzó vuelo al cielo el “Cóndor de Los Andes” para encontrarse con Dios en la eternidad.

Lo conocimos desde niños, cuando nuestro abuelo Florencio Gómez Núñez, gran amigo de la familia Bienvenida y de César Faraco, nos hablaba siempre de él con cariño y admiración. Especialmente, por su constante dedicación como principal figura del toreo nacional, su don de gente, su trato respetuoso, sincero, afectuoso, cálido, sencillo, caballeroso y educado.

Las personas que tuvimos la fortuna de conocerlo personalmente, nunca olvidaremos su gran calidad humana.

Los comienzos de César Faraco fueron duros. Se mantuvo luchando tenazmente por abrirse camino en España. Su gran amigo, el ídolo venezolano Luis Sánchez Olivares “Diamante Negro”, fue quien lo orientó y guió por el camino correcto en un momento en el que César se sintió perdido y decepcionado de su carrera.

El “Diamante Negro”, le tendió la mano a su compatriota, llevándolo a la casa de la familia Bienvenida en la calle General Mola Nº 3, para presentarle al “Papa Negro”, quien se convertiría después en su mentor y apoderado al observar sus facultades y buenas maneras de interpretar el toreo.

El “Cóndor de los Andes”, gracias a la disciplina, técnica y formación dirigida por don Manuel Mejías Rapela, el inolvidable “Papa Negro”, se convirtió en el primer torero americano que recibió la alternativa como matador de toros en la Plaza de Toros Monumental de Las Ventas de Madrid, el 13 de mayo de 1955, siendo su padrino Antonio Bienvenida, actuando como testigo Manolo Vázquez.

Siempre recordaré un gesto noble de su persona. En diciembre de 1995, quiso visitar y saludar a mi querido abuelo Florencio Gómez Núñez que se encontraba enfermo en su hogar. Eso ocurrió pocos días antes de su fallecimiento. Recuerdo que fue una de las últimas visitas que recibió mi abuelo antes de morir, el 31 de diciembre de 1995.

Mi abuelo, estuvo muy contento de ver a su gran amigo César Faraco y estuvieron recordando viejos tiempos. Faraco, había participado, recientemente, en un festival homenaje a don Antonio Aragón, celebrado el 26 de noviembre de 1995 en el Nuevo Circo de Caracas, siendo ovacionado esa tarde por el público presente que reconoció su esfuerzo por tratar de quedar bien, siendo ésta la última actuación del “Cóndor de los Andes” en el Nuevo Circo de Caracas.

Fue nuestro gran César Faraco, un torero fino, artista, sobrio, que marcó una época imborrable en la historia taurina venezolana. Amaba tanto su profesión que, como buen maestro, fundó la “Escuela Taurina de San Cristóbal” (Edo. Táchira, Venezuela), que lleva su nombre, ofreciendo y compartiendo sus conocimientos y experiencias, formando a los futuros toreros de nuestra tierra.

El maestro Faraco, se sentía muy orgulloso de los progresos de esos muchachos, porque sembró en sus alumnos, la afición, la constancia y la promisoria continuación de su legado taurino lleno de hidalguía, dignidad y señorío. Fue un torero dentro y fuera de la plaza.

La última vez que nos vimos fue en Caracas, el 27 de julio de 2010, en el Restaurant “La Castañuela” de Las Mercedes, con motivo del bautizo del documental “Los Bienvenida en Venezuela. Huella indeleble en el corazón de una dinastía”, realizado por nosotros, los Hnos. Dupouy Gómez, bajo la producción técnica y artística de mis sobrinos Rosana, Juan Manuel y Carlos Eduardo Dupouy García.

El maestro César Faraco, tuvo el honor de ser el padrino de nuestro documental, bautizándolo con arena de la Plaza de Toros Maestranza “César Girón” de Maracay en compañía de nuestra madre Rosa Elena Gómez Arráiz y Nelson Hernández Ramírez, Presidente del Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida de Venezuela.

Momento del Bautizo del documental taurino, realizado por los Hnos. Dupouy Gómez sobre la dinastía Bienvenida en Venezuela. (Restaurant “La Castañuela”, Caracas, 27 de julio de 2010).

Posteriormente, nuestro documental fue presentado en España, con mucho éxito, dentro de los actos del I Encuentro Iberoamericano del Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida, el 11 de mayo de 2011 en la sala “Antonio Bienvenida” de la Plaza de Toros Monumental de Las Ventas de Madrid.

El último contacto que tuve con el “Cóndor de los Andes”, fue vía telefónica, después de nuestro regreso de España, contándole lo maravilloso que nos había ido en nuestro viaje. Luego, le enviamos a su residencia en San Cristóbal como regalo nuestro documental histórico sobre la dinastía Bienvenida que tanto marcó su carrera taurina y en la que se le mencionaba, apareciendo el diestro merideño en varias fotografías.

César, estaba muy contento y agradecido por el obsequio. Me dijo que lo iba a conservar con especial cariño y lo proyectaría en su Escuela Taurina de San Cristóbal, para que los muchachos que comenzaban en el difícil mundo del toro, aprendieran del ejemplo de la dinastía Bienvenida y de los sacrificios que tuvo que sortear su maestro de la Escuela Taurina, César Faraco.

Nos despedimos con mucho cariño. Así fue nuestro último adiós, bastante afectivo, sincero, con deseos de volvernos a encontrar para seguir charlando de toros en una ocasión futura que, lamentablemente, ya no llegará, porque el “Cóndor” abrió sus alas y se nos fue para siempre, pero vivirá eternamente en nuestros corazones.

La familia Dupouy Gómez, manifiesta a sus familiares su profundo dolor y pesar por la sensible pérdida del amigo incondicional, distinguido caballero, hombre de bien y figura indiscutible de nuestra torería.

¡Qué Dios lo bendiga y lo tenga en su gloria!

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