domingo, 2 de septiembre de 2012

El Cid borda el toreo al natural en Illescas (Toledo)

Cid Por Ignacio Rubio

El Cid realizó una gran faena ayer en Illescas, realizó una faena de portento de dominio y técnica, inédito con el capote y gustándose al natural, consiguió los máximos trofeos de su segundo.

Illescas (Toledo), sábado 1 de septiembre de 2012. Más de media plaza. Toros de José Luis Marca, el quinto premiado con la vuelta al ruedo, flojos y descastados.

Juan José Padilla, oreja y silencio.
El Cid, ovación y dos orejas y rabo.
Cristian Escribano, ovación y tras aviso y oreja.

Cuando nadie presagiaba  nada bueno en una tarde preciosa, casi a plaza llena, salió un toro melocotón de feas hechuras  y de cornamenta sospechosa, manso de libro de salida dejando a El Cid inédito con el capote. Menos mal que en su primero toreó primorosamente a la verónica y un quite antológico, es difícil buscar adjetivos a la semana que lleva el torero de Salteras, triunfo a triunfo y gustándose. Su faena un portento de dominio y técnica. Su comienzo por naturales de trazo largo y templado, El Cid optó por cambiar de mano y ralizar tres series parsimoniosas y lentas con los de pecho atracándose de pitón a rabo y hasta la hombrera. Se escuchaba el murmullo en las repletas gradas del coqueto coso toledano, acaso veían indulto, no señores el toro no merecía tal perdón y El Cid así lo entendió. Vuelta a la zurda y serie tras serie puso la plaza de acuerdo. Faroles, molinetes y  todo un compendio de tauromaquia, ahora sí se escuchaban los gritos de indulto y Manuel recetó una estocada entera y caída y los pañuelos  en masa concedieron los máximos trofeos con justicia. El Cid cojeaba de una tarascada en la rodilla y tras pasear el rabo, pasó a la enfermería, diagnosticando traumatismo en la rodilla derecha con pequeño hematoma, que precisa tratamiento con antiinflamatorios y sujección.

Padilla pasó muy de puntillas con dos descastados y flojos enemigos. Banderilleó con soltura a su primero y se inhibió en el cuarto, dos faenas de aliño y sin profundidad alguna dejaron el balance de oreja cariñosa en su primero y silenciado en el cuarto. Se le ve cansado al “Ciclón de Jerez”.

Cristian Escribano estaba en su feudo y las ganas de agradar las derrocho a capachos. Muy bien a la verónica en su primero, ganando terreno y llevándolo muy toreado a los medios, su faena de más a menos con mucha exposición. Cuando tenía ganado de sobra el premio no encontró la forma de liquidar a su enemigo. Fue ovacionado y avisado. En el que cerraba plaza, descastado y flojo, el de Esquivias le arrancó una oreja a base de exposición y en ciertos lances se jugó el físico. Ánimo y a seguir luchando, torero.

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