jueves, 10 de enero de 2013

ORIGEN DE LOS ENCIERROS DE TOROS EN ESPAÑA

Art Esc Toro fenicio bronce

Por Samuel Guerrero

Empezaré por describir a éste mítico animal que además de ser un símbolo religioso en las culturas indígenas (celtibéricas, griegas, fenicias, cartaginesas y romanas), se ha tenido a éste en nuestra península y sur de Francia, siempre, como uno de los valores más importante a todos los niveles.

Existía en Europa un tipo originario llamado box primigenium y que Julio Cesar llamó en sus cartas Urus, que era un animal mítico, donde nuestros prehistóricos pintaron como el Uro que luego cazarían hasta su extinción en Polonia, en el siglo XVIII y que algún ejemplar quedaría, pues éste era muy grande, unos con cierta bravura y otros mansos, de exagerada y elevada cornamenta que en nada se parecen al toro bravo o de lidia.

Este box primigenium, fue traído a España por los Celtas al norte de la península para carne, leche y labranza, mientras que los toros de lidia, criados en el Nilo, quizás los mismos de Creta, eran toros de pelea, que los Árabes trajeron por el norte de África y se introdujeron por nuestros antepasados por las costas del Mediterráneo, donde no cabe la menor duda, hubo ciertos cruces para llegar al toro bravo, de tal forma que “el toro bravo pertenece a una arcaica variedad zoológica que pudiéramos calificar de anacrónica, extirpada radicalmente en el resto del mundo y sustituida por variedades útiles privadas de bravura”. Este es el box taurus ibericus, que GERION uno de los primeros reyes de España, tenía en la cuenca del Guadalquivir, muy rica en pastos y que Osiris gran señor de Egipto quiso arrebatar y fue muerto por sus tres hijos, los Geriones, pero Hércules hijo de Osiris, apodado el Egipcio o el Fuerte, les robó los rebaños a éstos, llevándoselos. En una llamada taurina, que viene sonando desde Hesíodo “la fama de los toros de los Geriones”, así como los caballos andaluces del rey Tartesso (Argantonio), fue donde se dió a conocer a Hércules.

Fueron los cartagineses y beberiscos, los que, importaron los toros, pues en Creta, ya hacían pruebas circenses o luchas contra los toros y éstos con otros animales e incluso los embolaban. Posteriormente los traerían a España, donde venían por su riqueza en pastos y por el clima, pues son éstos los que dan signos de bravura a nuestros toros, por su buena crianza.

Con la invasión de los romanos en España, éstos buscaban los cursos de los ríos y en su entrada por Cartago Nova (Cartagena), siguieron el curso del río Segura y el Mundo, llegando hasta Castulo, Linares (Jaén), hasta el término y capital de la comarca Oretana hoy Granatula de Calatrava (Ciudad Real), hacia Andalucía y camino de Despeñaperros, una de las vías mas importantes de Aníbal, y como anécdota, ya Polibio nos relata, la campaña de los cartagineses, en los pasos de Falermo, donde los mercenarios íberos, emplearon dos mil o mas toros con sarmientos encendidos en la cornamenta para encajonar a las fuerzas enemigas. Esta estrategia dice Diodoro que la emplearon en nuestra Península contra Almircar Barca en el desastre de Heliké (Elche de la Sierra, Albacete), que desde hace tiempo se denomina “Cuna de los Encierros”, y que costó la vida al caudillo cartaginés en la Primera Guerra Púnica en el año 237 a.C., pues el Rey Orisson que debía de serlo de los Oretanos (Ciudad Real), gente indígena del alto curso del Guadiana, que había acudido en ayuda de los atacados de dicha ciudad (Heliké), lanzó carros de bueyes con teas encendidas en las testuces y es comprobado esto, pues después habrían de utilizarlos los iberos que acompañaron a Aníbal. Esto corresponde al año 229.228 a.C., y Almilcar Barca fue enterrado a unos kilómetros de Heliké, hoy llamado Villares, que tanto vestigio romano ha aportado al museo de Albacete.

Dividida España por Celtiberia, Batistanía, Carpetania, Oretania y Turdulia, es pues en Oretania, donde el Rey Orisson gobernaba en una de sus capitales, Oreto, hoy (Granatula de Calatrava), ésta enlazaba con Sissapo que es Chillón cerca de Almaden o Valle de Alcudia y Almodóvar del Campo, (donde sus afamados encierros, datan, desprendiéndose del texto del año 1591, y eran ya fiestas antiguas en la población pero en los libros de Acuerdo no alcanzan a fechas mas remotas, no pudiendo fijar su origen. En Almodóvar se conserva una causa de reyerta de José Lara, con el Alguacil que tiene orden de apoderarse de carros para hacer la plaza para “la capea” (es la primera vez en documento escrito oficial que se llama capea a las corridas de toros).

MUIÑOS

Estos encierros de Almodóvar del Campo, coinciden con los de Elche de la Sierra en las mismas fechas, haciendo 4 ó 5 encierros y con toros granados, es decir, con más de 4 años y un recorrido similar, aunque en Elche de la Sierra son traídos por el campo a caballo y con cabestros o haciendo una vereda. También los encierros de Pamplona o llamados San Fermines, y en tantos otros pueblos son de la misma forma con o sin cabestros. Además siempre coinciden fechas como 7-8 y 15-16-17-18 de Septiembre, aunque en los últimos tiempos se hayan alterado fechas en muchos sitios.

Por otro lado los Oretanos llegaban hasta Castulo, Linares (Jaén), otra capital de Oretania pasando por Sierra Morena y Despeñaperros para cruzar a Andalucía y otra vía romana sería hacia el Levante, pasando por Villanueva de la Fuente (Mentesa), hacia el Norte pasando por Fernancaballero, Malagón hasta Toledo hacia el centro y Salamanca, y por Alcázar de San Juan hasta Zaragoza.

Así pues, es de imaginar que nuestros antepasados siguiendo los cursos de los ríos, buscando minas (Almaden y Sissapo) llegaron a traer el toro y la oveja merina a éstas zonas por el clima, por la abundancia y exquisitez de sus pastos, teniendo como base de economía la agricultura y ganadería y de aquí el enclave de éstos en la zona centro-sur de la Península, es decir La Mancha, Sierra del Segura, Cazorla y Andalucía, así como la oveja merina típica del Valle de Alcudia y de toda la Oretania, hoy la Mancha. También uno de los encastes desaparecidos fueron los Jijones con enclave en Víllarrubia de los Ojos, (Ciudad Real), y Toros de la Tierra llegados hasta Madrid.

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