lunes, 24 de marzo de 2014

Adolfo Suárez, el presidente que soñó el toreo por un día

Adolfo-torero

 Por Javier López / Fotografías:ABC y Dolores de Lara

©Dolores de Lara

Madrid, 24 mar.- De todos es bien sabido lo que ha significado Adolfo Suárez para la democracia española, pero lo que muy pocos conocen es que dieciocho años antes de que pasara a la historia como el primer presidente de Gobierno elegido en las urnas, tras la época franquista, llegó a soñar el toreo por un día.

Fue por el mes de julio de 1959 cuando un joven de 27 años de Cebreros (Ávila), tierra de gran tradición taurina, llamado Adolfo Suárez González se presentaba como novillero en un Festival para Noveles celebrado en la plaza vieja de Ávila.

Cuentan los escasos documentos que existen sobre aquella tarde que aquel chico de Cebreros, como se dio a conocer en el cartel, "estuvo valiente, no le cogió el novillo y lo mató a la segunda", escueta valoración pero significativa para demostrar que Suárez superó la prueba con dignidad.

Mucho tuvo que ver en esta singular andadura su estrecha amistad con el entonces matador de toros Victoriano Valencia, actual suegro de Enrique Ponce, con quien compartió años de pupitres en su etapa escolar, y el que le convenció para que, al menos ese día, probara suerte y soñara con ser torero.

Aquella tarde fue la primera y la última de la efímera carrera en los ruedos de Adolfo Suárez, que, no obstante, siempre presumió con orgullo de poseer una gran afición, posiblemente el presidente del Gobierno que más ha estado relacionado con el mundo taurino desde la Transición a la actualidad.

Ventas

Su gran amistad con el rey Juan Carlos I, otro gran e ilustre aficionado, le llevó a ser fotografiados en alguna ocasión juntos en una barrera de la plaza de toros de Las Ventas, en plena Feria de San Isidro.

Ya no estaba Suárez en activo en la política cuando se tomaron esas instantáneas, pero es una importante muestra de un hombre histórico, santo y seña de una época crucial para España, presumiendo abiertamente de su gusto por lo taurino.

©Dolores de Lara

Pero no queda ahí el vínculo de Adolfo Suárez con la tauromaquia, pues su hijo, Adolfo Suárez Illana, heredó, e incluso acrecentó, la afición de su padre, ya que, además de participar en varios festivales como aficionado práctico, es también un rostro habitual en numerosas plazas y ferias de España.

Fue precisamente Suárez Illana el que instauró el primer nexo taurino en la familia, al contraer matrimonio en 1998 con Isabel Flores Santos Suárez, hija del conocido ganadero de bravo albaceteño Samuel Flores, con quien Adolfo Suárez compartió también alguna que otra tarde de toros.©Dolores de Lara

Otro torero íntimamente ligado a la familia de Suárez es Juan José Padilla, una de las personas que más de cerca ha vivido los últimos días de vida del expresidente, acompañando a sus hijos, con los que les une una gran amistad, en los duros momentos del adiós a su padre.

Un padre que, como dijo su hijo Suárez Illana en una conferencia ofrecida en Las Ventas, fue "el torero de mi vida", un luchador que se enfrentó a uno de los toros más difíciles de la historia de España, el de la Transición, y al que acabó cortando las orejas con torería, aguante, mucha mano izquierda y, sobre todo, valor.

"Puedo prometer y prometo que el cariño que me brindáis es compartido con mi padre, del que me siento profundamente orgulloso y al que quiero con toda mi alma. De él lo recibí todo y a él se lo debo todo", entre muchas cosas, su afición por el toreo. 

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©Dolores de Lara

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