jueves, 20 de noviembre de 2014

DUQUESA DE ALBA: YO TUVE TRES MARIDOS

©Dolores de Lara  Cayetana Alba y Javier de Montini 

©Dolores de Lara

La duquesa y Dolores de Lara

Por  JAVIER DE MONTINI / FOTOGRAFÍAS. ©DOLORES DE LARA

Madrid, 20/11/2014.- "Aquí yace Cayetana que vivió como sintió". Ese era el epitafio que María del Rosario Cayetana Stuart y Silva, todavía joven, quería para su tumba. No sé si ahora figurará así pero esas siete palabras resumían perfectamente la personalidad de una mujer única. De la cuna a la muerte, Cayetana se ha movido de palacio en palacio, pero ingeniándoselas siempre para estar cerca de la gente de la calle. Por su carácter y su comportamiento, al ganarse la estima, el aprecio y el afecto popular, la duquesa logró dar aún más brillo a los títulos de nobleza y grandeza de España heredados de la familia, de la Casa de Alba.

 ©Dolores de Lara Cierto: Vivió como sintió. En su autobiografía, publicada hace tres años cuando se disponía a casarse por tercera vez, lo decía así: "Confieso que he vivido - también he dejado vivir a los demás- y pienso seguir viviendo aunque sólo sea por esa cara de susto que ponen todos cuando les apunto con el dedo y les digo: "¡Os pienso enterrar a todos!". Me divierte esa expresión".

Efectivamente, vivió y además muy intensamente sus 88 años.

Y vivió amando mucho y siendo muy amada.

Su adiós, arreglando la canción, diría así:

"Yo tuve tres maridos y... a los tres enamoré".

Así fueron sus tres bodas.

PRIMER MARIDO: LUIS MARTINEZ DE IRUJO, INGENIERO INDUSTRIAL.

A Luis Martínez de Irujo y Artázcoz, hijo de los duques de Sotomayor y marqueses de Casa Irujo, lo conoció en una corrida de toros en la Plaza de Las Ventas.

Tras año y medio de noviazgo, la boda de Cayetana, entonces duquesa de Montoro y marquesa de San Vicente del Barco, con el ingeniero industrial y abogado Luis Martínez de Irujo se celebró el 12 de octubre de 1947, festividad de la Virgen del Pilar, en la catedral de Sevilla.

A la mañana, el arzobispo de Valencia, Marcelino Olaechea y Loizaga, religioso salesiano, ofició una misa de comunión para los novios y la familia en la capilla del palacio de Las Dueñas. A mediodía, en la nupcial o de velaciones, a cargo de vicario de la diócesis de Sevilla Tomás Castrillo Aguado, monseñor Olaechea, revestido de pontifical, actuaría solamente en el ritual del sacramento del matrimonio, dirigiendo a los novios una emotiva plática e impartiéndoles su bendición a la vez que les trasmitía la del Papa Pío XII enviada por telegrama.

Los novios se dieron el "sí quiero" en el altar mayor en el que, anteriormente, únicamente se había celebrado la boda de doña Esperanza de Borbón con don Pedro de Orleans.

Con sol otoñal, la gente de Sevilla se echó a la calle para disfrutar del espectáculo. Del palacio a la catedral, la novia, a quien de soltera llamaban Tana, utilizó un coche de caballos - un visavís- tirado por tres mulas de las caballerizas de Las Dueñas.

Cayetana vestía traje blanco de raso natural con encaje antiguo de Bruselas y velo tul ilusión de cinco metros sujeto a su pelo por la fascinante diadema de perlas y brillantes que Napoleón III había regalado a la emperatriz Eugenia de Montijo. Llevaban la cola las hijas de los condes de Teba. De vestirla de novia para casarse con Luis Martínez de Irujo se había encargado Flora Villarreal, modista que ya había diseñado el vestido de su puesta de largo. El traje se inspiraba en la línea Dior del momento.©Dolores de Lara

Padrinos de aquella boda fueron los condes de Barcelona, don Juan de Borbón y doña María de las Mercedes de Borbón, entonces en el exilio.

Representaba al conde de Barcelona, el padre de la novia, Jacobo Fitz-James, XVII Duque de Alba, que, sobre su uniforme de maestrante de Sevilla con banda azul, ostentaba el Toisón de Oro y el collar de la Orden de Carlos III.

El novio, alojado en el palacio de los Motilla, vestía frac.

Le acompañaba de madrina, representando a la condesa de Barcelona, su tía la duquesa de Almodóvar del Río, con traje y mantilla en negro. Siempre cerca, su padre, el duque de Sotomayor, Pedro Martínez de Irujo y Caro, que vestía de maestrante de Zaragoza con la Gran Cruz de Carlos III. La madre del novio, Ana María de Artazcoz Labayen, dama de la Reina Victoria Eugenia, había muerto en 1930.

Boda multitudinaria. Unos dos mil invitados. Algunos de Casas Reales, de la nobleza y de la aristocracia: Sus Altezas Reales los Infantes doña Isabel Alfonsa de Borbón, doña María de las Mercedes de Baviera y don Alfonso de Orleáns; los príncipes don Ataúlfo de Orleáns, conde de Zamovski, y de Bragation de Mukhani; la duquesa Carla de Galliera, el archiduque Fernando de Austria y el gran duque Vladimiro de Rusia.

Y un torero mítico: El mexicano Carlos Arruza.

De la catedral, aclamados por miles de sevillanos con entusiasmo, los novios se dirigieron a la iglesia de San Gil en donde la duquesa ofreció su ramo a Nuestra Señora de la Esperanza Macarena. Entonces la Macarena se encontraba allí, en 1949 pasaría a la basílica. En el recorrido, Cayetana pudo escuchar gritos de "¡Viva la duquesa!". Se ve que, tan joven, ya despertaba simpatía popular.

Tras un cóctel de exquisiteces, Perico Chicote, el mejor barman de España en aquellos años, se encargó de servir el menú nupcial para los dos mil invitados al palacio de Las Dueñas adornado con jazmines, claveles, rosas y geranios. Contó Chicote con veinte maestros de cocina, cincuenta cocineros y seis reposteros (un francés preparó la tarta nupcial de almendras, miel y azúcar). La boda, se dijo, tuve un coste de veinte millones de pesetas, una barbaridad en los años cuarenta. Cuentan que se ofreció también un almuerzo a los más pobres de Sevilla.

Los novios comenzaron la luna de miel en el cortijo "Su Eminencia", de la duquesa viuda de Andría. Desde allí emprendieron un viaje de novios - que duró seis meses- por diversos países de Europa y América.

©Dolores de Lara Con Luis Martínez de Irujo, Cayetana se casó por amor: "Me había confesado que nunca antes se había enamorado, y eso me emocionaba. Conmigo iba en serio, y yo también terminé enamorándome de él. Con todo mi corazón, con ese romanticismo que siempre me ha caracterizado..." Luis Martínez de Irujo había pedido su mano regalándole una pulsera de diamantes. Ella le había correspondido con un reloj de oro.

Con Luis Martínez de Irujo, la duquesa, que sufrió cinco abortos, tuvo a sus seis hijos: Carlos, Alfonso, Jacobo, Fernando, Cayetano y, por fin, la soñada niña, Eugenia.

Luis Martínez de Irujo nació en Madrid el 17 de noviembre de 1919 y murió en Houston (Estados Unidos) el 6 de septiembre de 1972.

SEGUNDO MARIDO: JESUS AGUIRRE, UN TEOLOGO EX-JESUITA.

El segundo marido de la Duquesa de Alba fue Jesús Aguirre y Ortiz de Zárate, teólogo que, de jesuita, había ejercicio el sacerdocio durante años. Hijo de madre soltera, María del Carmen Aguirre y Ortiz de Zárate, nació en Madrid el 9 de junio de 1934 y creció en Santander. Estudió Filosofía en la Universidad de Comillas y Teología en Munich (Alemania) donde tuvo de compañero a Joseph Aloisius Ratzinger, el Papa Benedicto XVI.

En los años sesenta, ejercía de cura en la Ciudad Universitaria de Madrid. Cuando en 1969 decidió secularizarse, recogió algunas de sus homilías en el libro "Sermones en España". Dirigió después la editorial Taurus, cargo que le facilitó el trato con intelectuales y escritores destacados de aquel momento. En 1977 fue nombrado director general de Música, cargo que desempeñó hasta enero de 1980.

A Cayetana, duquesa de Alba, la conoció en casa de los duques de Arión a últimos de 1977 y surgió el auténtico flechazo. El noviazgo duró cuatro meses, pero al cabo del primer mes, ya habían acordado casarse.

La boda se celebró el 16 de marzo de 1978 en la capilla del palacio de Liria, de Madrid, en donde había venido al mundo María del Rosario Cayetana el 28 de marzo de 1926, hija única de Jacobo Fitz-James y Falcó, XVII duque de Alba de Tormes, y de María del Rosario Silva y Gurtubay, X marquesa de San Vicente del Barco.

Ofició la ceremonia el padre Martín Patino, buen amigo del novio de cuando ambos ejercían el ministerio pastoral. El padrino fue el hijo primogénito de Cayetana, Carlos, duque de Huéscar, que ahora pasa a ser el titular del ducado de Alba.

La novia vistió un traje creado por André Lang, que le facilitó la boutique Dafnis, en "georgette" beis con estampados de flores rosa y hojas verde musgo y unos adornos a modo de volantes plisados. El pelo, corto y rizado. Al cuello, un collar de perlas de seis vueltas, herencia de la abuela paterna. A juego, de pendientes, dos perlas engarzadas en diamantes, de su madre. Y en la muñeca del brazo izquierdo, una pulsera heredada de su madrina la reina Victoria Eugenia, esposa de Alfonso XIII.

El novio vistió de chaqué.

Esta boda, a los seis años de enviudar de Luis Martínez de Irujo, no fue multitudinaria, pero tampoco se quedó en festejo de familia. En vez de dos mil, fueron unos cien los invitados, se dio la cifra exacta de ciento dos, entre los que se encontraban los Duques de Badajoz, doña Pilar de Borbón y don Luis Gómez-Acebo, los duques de Soria, doña Margarita de Borbón y el doctor Carlos Zurita, los duques de Cádiz, Alfonso de Borbón y Carmen Martínez Bordíu, Gonzalo de Borbón, la condesa de Romanones, el empresario Jesús de Polanco, el ministro Pïo Cabanillas, que firmó de testigo, y otras personalidades.

A este "sí quiero" de la duquesa de Alba a Jesús Aguirre, que más adelante sería elegido académico de la Real Academia de la Lengua, asistieron los seis hijos de Cayetana. El mayor, de padrino. Los otros cuatro varones, Alfonso, Jacobo, Fernando y Cayetano, de testigos. Eugenia, la menor, era todavía una niña de nueve años.

Evitando cualquier especulación sobre este romance de la duquesa con un intelectual destacado políticamente por sus ideas de izquierda, Cayetana aseguró que lo verdaderamente importante es que ambos se sentían muy felices y "enamoradísimos". Y enamorados vivieron de casados pues, ya en el palacio de Liria, a Jesús Aguirre le gustaba sorprender a su esposa con recados de amor en verso: "Las poesías que me dedicó son maravillosas". ¿Se publicarán algún día?

Jesús Aguirre y Ortiz de Zárate murió el 11 de mayo de 2011 en el palacio de Liria.

Y TERCER MARIDO: ALFONSO DIEZ CARABANTES, UN FUNCIONARIO.

Alfonso Diez Carabantes, ahora viudo, es el tercer marido de la duquesa Cayetana de Alba. Hijo de José Díez, militar de Infantería, y de Pilar Carabantes, de familia de militares y médicos, nació en Palencia el 15 de noviembre de 1950 y, al igual que Jesús Aguirre, estudió en un colegio de de los Hermanos de La Salle. Doce hermanos. Muy pronto, Alfonso se mudó a Madrid y se hizo funcionario, comenzando enseguida a trabajar en la Seguridad Social.

Admirador de la duquesa de Alba, la conoció personalmente en el Rastrillo benéfico del año 1973. Después, ya casada con Jesús Aguirre, ella frecuentó la tienda de antigüedades que Alfonso llevaba con su hermano Pedro. Una vez casada con Jesús Aguirre, él la veía muy feliz. Al enviudar, empezaron a conversar con más frecuencia, entablando una amistad que, a partir de noviembre de 2007, culminaría en amor. Sin Jesús Aguirre, la duquesa se había quedado muy sola. Ella misma lo reconocía: Con la muerte de Jesús me he quedado sin marido y... sin compañero.

Compañía fue lo que primeramente le ofreció Alfonso Díez.

Y después vino un amor muy especial con el que Cayetana fue recobrando la ilusión y "la alegría y las ganas de vivir". Esta vez, los hijos no veían con buenos ojos el noviazgo y prácticamente todos se oponían a una tercera boda de la madre. Ella, venciendo obstáculos, necesitó tres años para lograr calmarlos y, tras presentar al rey Don Juan Carlos a Alfonso Díez (al igual que había hecho con Jesús Aguirre), pudo cumplir su sueño: El 23 de agosto de 2011 anunciaba el compromiso.

Este tercer matrimonio se celebró nuevamente en Sevilla y con sol de mediodía de otoño. En vez del altar mayor de la catedral, los novios se cruzarían el "sí quiero" en el altar de la capilla del palacio de Las Dueñas, el 5 de octubre de 2011.

Boda íntima, de familia y amigos muy cercanos.

Ofició el padre Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp, nieto del conde de las Torres y de la baronesa de la Vega de la Hoz, amigo de la duquesa, párroco de Alcalá de Guadaira. Con él concelebraron el párroco de la Virgen del Buen Aire, Miguel Angel Bernal, y el de Alcalá del Río, Fernando Reyes.

La novia eligió un vestido rosa de gasa de seda natural, línea romántica, con encaje de Balencie, diseño de sus amigos Victorio y Luchino. Falda acabada en volantes, toque andaluz. En la cintura, un lazo de terciopelo verde. La cabeza rizada. Como cuando se casó con Jesús Aguirre. Entonces, casi rubia, y ahora, gris/blanca. El calzado, unas manoletinas de encaje y gasa con jazmines a juego con las mangas del vestido. Esta vez, de joyas lució unos pendientes de lágrimas de brillantes, un brazalete de brillantes, de la reina Victoria Eugenia, y la pulsera de brillantes, regalo de su primer marido en la petición de mano. El ramo: Rosas blancas y rosa.

De padrino, repetía su hijo mayor Carlos, duque de Huéscar.

Alfonso Díez Carabantes, alojado en un hotel al lado de La Giralda, vistió chaqué gris con chaleco cruzado y camisa blanca con corbata azul jaspeada. Llevó de madrina a Carmen Tello, esposa del torero Curro Romero, una de las amigas íntimas de la duquesa que vestía traje rojo y mantilla en marfil con el adorno de un lazo y una flor.

De la familia de Alfonso Díez asistieron a la boda sus hermanos Begoña y Pablo Díez Carabantes así como su sobrina Rocío con su marido Felipe Zuleta y la hija de estos, ahijada del novio.

Con aquel "sí quiero" de Cayetana, Alfonso Díez, funcionario del Ministerio de Trabajo, pasaba a ser duque de Alba consorte.

A la boda asistieron cuatro de los hijos de la duquesa de Alba: Carlos, duque de Huéscar, como padrino; Alfonso, duque de Aliaga, y su ex-esposa María de Hohenlohe; Fernando, marqués de San Vicente del Barco, y Cayetano, conde de Salvatierra, así como su ex-esposa Genoveva Casanova. El tercero de los hijos, Jacobo, conde Siruela, casado con Inka Martí había excusado su ausencia por un viaje y Eugenia, duquesa de Montoro, se encontraba en un hospital de Madrid a causa de un brote agudo de varicela. También faltó, por imprevisto de última hora, Matilde Solís, ex-esposa del duque de Aliaga. Entre los invitados, una treintena, se encontraban los toreros Fran Rivera y Cayetano Rivera con su novia la "Miss España" sevillana y presentadora de televisión Eva González. Concluida la ceremonia, el grupo "Siempre así" felicitaba a los novios con una sevillana dedicada a la Virgen de las Angustias de la que era muy devota la duquesa Cayetana.

El banquete nupcial fue servido por Juliá con un postre muy especial, "Trilogía del Alba", creado por el heladero Joaquín Liria con sabores de la Casa de Alba.

La duquesa se sentía tan feliz que se marcó una rumba flamenca con su marido y, al soltársele un zapato, terminó bailando descalza aclamada por gritos de "¡Vivan los novios!" y "¡Viva Cayetana!".

También esta tercera boda fue por amor.

Alfonso lo ha dicho bien claro: "La quiero muchísimo, para mi es un privilegio quererla". Y la duquesa dijo de él: "Alfonso es fantástico, muy culto e inteligente".

Aunque Cayetana era de por sí mujer alegre, la verdad es que, al lado de Alfonso Díez, la hemos visto vivir momentos muy dulces estos tres años últimos de su vida.

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