viernes, 18 de mayo de 2012

SEBASTIAN CASTELLA INCUESTIONABLE

©Dolores de Lara

¿Nadie escuchó ese ¡ay! de dolor?

 LO INSÓLITO COTIDIANO

ANTONIO D. OLANO/ Fotografías:©DOLORES DE LARA 

Antonio D. Olano

Sosiego. Esta es la palabra que define a Sebastián Castella. El jueves dio el paso definitivo para consagrarse, si los lerdos tenían alguna duda de quien es la primera figura de la torería. El gabacho dio una lección no solo de saber torear sino de saber estar.

 ©Dolores de Lara

¿Nadie se percató que poco a poco la sangre iba empapando cada vez más su bonito traje de luces?

Desde hace muchas décadas y ya desde hace algunos años no he visto una figura tan completa sobre los ruedos. Mientras la mayoría de sus colegas cultivan un falso tremendismo de recoger la sangre del toro sobre la taleguilla, este francés, estoica, heroicamente, no se mira la sangre derramada que es la de sus ingles. Quiero hacer una anotación: a Francia le debemos actualmente la existencia de la Fiesta. Mientras que disidentes catalanes y de otra especie dispara sobre el punto de flotación de nuestra Fiesta Nacional, ellos la salvan. Sin la presencia de José Bonaparte no se hubiesen restaurado los toros en España y, además, ya casi solamente en las plazas francesas se ve la bandera española.

©Dolores de Lara

Castella siguió hasta el final

Echo de menos al mejor escritor francés, sobre todo el de tauromaquia, Jean Cau que hubiese hecho maravillas literarias y taurinas si uno de los personajes fuese Castella. Es el torero que une la ortodoxia a la emoción. Es el torero que mejor interpreta los mandatos de la lidia: templar, parar y mandar. Y además es el único que estas décadas ha añadido la máxima de Domingo Ortega, cargar la suerte el cuarto misterio del toreo.

Salieron a la Plaza tres coletudos. Un revistero se atreve a titular “valor sereno de tres figuras”. Uno de ellos es un buen sucesor de su padre José María Manzanares. Mucho parecido y nada que ver. Pero a falta de pan buenas son tortas. Y los propagandistas se encargan de que los malos aficionados digan que se encuentran ante el mesías de la tauromaquia. Torea muy bien, mata perfectamente, pero eso de mesías ya son palabras mayores. Mesías hubo solo uno y ya dejó de serlo.

El valiente y joven Talavante, levantó expectación con esos pases bien medidos y señoriales. Pena que el acero a veces hace de las suyas y una buena lidia en un tris tras se va al traste. Punto.

Una vez más debemos dar la razón a los tendidos siete. Los tan maltratados aficionados, mártires de la solanera, siempre han tenido razón. No niega un torero por sistema. Y cuando frente a ellos aparece una figura entera y verdadera como Sebastián Castella, saben respetarla y elevarla a los altares de la torería. Ante su opinión no me valen las frivolidades, puro abano y clavelitos, de los que sin razón ocupan las mejores localidades de la Plaza.

Para ellos y para mí el toreo verdadero en el que se guardan no los videos sino en la memoria, es el de este francés, que está salvando de la monotonía a una fiesta, si así se llama al aburrimiento.

Ver Nápoles y después morir. Presenciar la actuación de Castella y mientras tanto soñar. Además es un autentico regalo ver frente a frente su mirada. Solamente conocí otra comparable: la de los ojos de Picasso.

Escribió Antonio Machado: “el ojo que ve no es/ ojo porque tu lo veas,/ es ojo porque te ve.”

Y la mirada de Castella es escrutante, podíamos decir que hasta da miedo.

Los Mesías que dicen que van a la reconquista de la Fiesta no hacen más que llevarse el dinero de una Barcelona que dicen que es bona si la bolsa sona. Después tratan de encontrar rentabilidad en las ferias, fiestas y mercados en los que son tan figuras como la Tomasa en los títeres.

Pueden tomar nota de la lección que en cada pasillo les regala un torero que lleva sangre española y que se ha formado en las dehesas andaluzas. El torero no tiene nacionalidad alguna. Se es torero o no se es torero esa es la cuestión.

Castella debió atravesar su puerta del triunfo en hombros. Lo hizo en cambio en ambulancia y después que le curasen una importante herida. Él ni se miró cuando sufrió el percance y continuo ante los toros durante la lidia, tiene la casta de un Luis Miguel, la sabiduría del madrileño y la perspicacia de otro torero que no se miraba las heridas: “el cordobés”. Felicitamos a Madrid, a su público porque representa la sapiencia.

En la explanada de la plaza de toros madrileña se ha levantado una jaima, pasarela de las vanidades, para que se luzcan y cobren una fortuna los que se autoproclaman sabios del toreo. Aburren cada tarde a las mismísimas ovejas.

Muy cerca se conmemora a Hemingway sin más meritos que difamar a los españoles y sin más merecimientos taurinos que presentar una Pamplona de borrachos y mangantes. Y de buscar sangre en sus infumables relatos de “el verano sangriento”.

Prometí a un gran amigo y estupendo cronista taurino “Zocato” que un día escribiría y le dedicaría un libro definitivo sobre el combatiente que nunca combatió, el cazador que nunca cazó. Lo he terminado. Lo he titulado “vete a la mierda Hemingway” tal vez el verdadero titulo debí tomarlo del maestro Corrochano. Calificó al monedero falso del buitre. El ave carroñera que adivina en donde se va a celebrar una batalla. Huele a muerto.

Huele a vivo, a redivivo el festejo nacional. No se empeñen los revisteros en ningunear al que desde hace más de diez años es el verdadero adalid de la fiesta. Deberían de hacerse los honores, de que se escuchase la música de la obertura de “Carmen” cada vez que haga el paseíllo. No se trata de conquistar a los aficionados españoles, con una melodía francesa sino con el más hermoso de los pasodobles que se hayan escrito jamás.

Cualquier día volveré a la plaza madrileña. No será un día cualquiera porque esta tarde volverá a vestirse de arte y luces, de valor medido y sangre generosa, no es el Mesías, es la realidad del toreo. Es la felicidad y la emoción y la verdad que vuelve a los ruedos.

Castella puede levantar el índice diciendo que es el numero uno. No lo necesita. Como no es arrogante solamente nos da a entender una frase bíblica: Yo soy el camino.

Reportaje gráfico:©DOLORES DE LARA

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Castella

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Manzanares eres genial

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TALAVANTE

ONDEÓ HASTA LA BANDERA

SOLO LE FALTÓ LA SUERTE DE MATAR

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TRES ASES DEL TOREO PISARON EL REDONDEL DE LAS VENTAS:

SEBASTIÁN CASTELLA,

JOSÉ MARI MANZANARES

Y

ALEJANDRO TALAVANTE.

¡OLÉ LA GRACIA TORERA!

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jueves, 17 de mayo de 2012

ELEAZAR SANANES, “RUBITO” 90 AÑOS DE SU ALTERNATIVA EN MADRID

(Por: Rafael Dupouy Gómez)

Rafael Dupoy

Eleazar Sananes “Rubito” el día de su alternativa en Madrid, el 17 de mayo de 1922, alternando con “Nacional II”, Marcial Lalanda y “Saleri II”. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 17 de mayo de 2012, se cumple una importante fecha para la historia del toreo venezolano, la alternativa hace 90 años del ídolo nacional Eleazar Sananes “Rubito”.

Eleazar Sananes Echeverría “Rubito”, nació en Caracas el 5 de enero de 1900, rubio y de contextura, delgada, fue un torero corto en el conjunto de sus suertes, pero emocionante por su gran valor y artista por temperamento e inspiración.

Sus comienzos fueron difíciles como participante en espectáculos de toreo bufo, imitando de pueblo en pueblo a Charles Chaplin. Practicó su aprendizaje taurino con sus compañeros de andanzas y desventuras “Bolivita”, “Canelo”, “Manene” y el viejo “Chispa”. Luego probó suerte dedicándose al toreo serio viajando a Colombia y Perú, donde cosechó muchos éxitos, especialmente en Lima, en el histórico coso de Acho.

El crítico taurino “Curro Puya” de la revista “Elite”, expresaba el furor y la idolatría que despertaba en aquella época Eleazar Sananes “Rubito”:

“El año 1920 marcó una era de evolución en el toreo nacional. Rumores que llegaban de tierras de los Incas señalaban la aparición de un muchacho venezolano, rubio por añadidura, y que les hacía a los toros “cosas de torero grande”. La vieja plaza de Acho se conmovió en sus cimientos ante las hazañas del diestro que todas las tardes de corrida se ganaba una salida en hombros. Y los toros de Asín y El Olivar, bien toreados y superiormente matados, fueron cimentando el prestigio del muchacho rubio. La leyenda empezó a tejer sus hilos invisibles y el romance, la copla de ciegos, saltó espontánea invadiendo las calles, yendo de boca en boca:

“Cuando “Rubito” salió de Lima, toda la prensa lo publicó, y en la estación de La Guaira, Capriles Power lo contrató”.

GRAN DEBUT EN MADRID

Su debut en Madrid como novillero, fue el 6 de abril de 1922 con seis novillos (de desecho de tienta y defectuosos) de D. Rafael Surga Molina y A. García, alternando en un mano a mano con Fausto Barajas.

Así reseñó su impactante debut en Madrid, el reconocido Semanario Taurino “Sol y Sombra”:

“Eleazar Sananes, joven venezolano que el día 6 del corriente mes de abril debutó en Madrid, y que tan excelente impresión causó al público.

Este artista, al realizar su sueño dorado de actuar ante el público de España, no buscó el alivio de las corridas de provincias, si no que, seguro de su triunfo, se presentó en Madrid en día laborable y luchando mano a mano con Fausto Barajas, un novillero de los de más cartel, y por si esto no fuese bastante aún, encerrándose con una corrida de toros de peso y de empuje.

Durante el transcurso de la corrida pudimos advertir en él detalles de artista suficientemente enterado de los secretos del toreo, y si a esto se une que además de ser artista es muy valiente, no será aventurado predecir que Sananes será una figura de extraordinario relieve, según queda expuesto.

Y esto lo realizó con los tres toros que le correspondieron, y en la primera corrida que toreó en España. Caracas no nos ha enviado en Eleazar Sananes una esperanza, por el contrario, entendemos que es una realidad, es un maestro en su arte.

Por lo pronto los madrileños salimos de la plaza en la tarde del día 6 del corriente convencidos de que en Eleazar Sananes hay un artista, y de los buenos.

Eleazar Sananes, al que debemos gratitud los aficionados de Madrid por habernos reservado las primicias de su arte exquisito”.

Luego, Eleazar Sananes “Rubito” continuó toreando exitosamente en las plazas de toros del Puerto de Santa María, Bilbao y Madrid en su segunda presentación como novillero, el día 2 de mayo de 1922 con novillos del Duque de Tovar, alternando nuevamente con Fausto Barajas y Nicanor Villalta. Esa novillada marcó un triunfo importante para el venezolano “Rubito”, saliendo a hombros por la Puerta Grande en compañía del diestro aragonés Nicanor Villalta ante 13.350 espectadores. ¡Fue una tarde memorable!

ALTERNATIVA EN MADRID EN CORRIDA DE BENEFICENCIA

“Rubito” toreó dos novilladas en Madrid antes de tomar la alternativa definitivamente, el 17 de mayo de 1922, en la antigua plaza madrileña de la carretera de Aragón en la Corrida de Beneficencia, sustituyendo al lesionado diestro Manuel García López “Maera”, siendo su padrino Julián Sáiz “Saleri II”, actuando como testigos, Juan Anlló “Nacional II” y Marcial Lalanda, lidiando toros de la ganadería de Gamero Cívico. El nombre del toro correspondiente a su doctorado fue “Sanluqueño”, negro zaino, marcado con el número 99.

Lamentablemente, los toros estuvieron bien presentados pero se mostraron sosos y faltos de fuerza. Únicamente pudieron destacarse y lucirse los diestros “Saleri II” que dio la vuelta al ruedo esa tarde. “Nacional II” ofreció una suprema nota de valentía, siendo ovacionado por el público. Marcial Lalanda, estuvo fenomenal con el capote en los tercios de quites y con la muleta derrochando suavidad y temple. Recibió una fuerte ovación saliendo al centro del ruedo para agradecerla. El diestro venezolano Eleazar Sananes “Rubito”, hizo gala de una tranquilidad pasmosa ante sus enemigos, demostrando buenos recursos durante la lidia y habilidad para dar muerte a los toros que le correspondieron en suerte.

Eleazar Sananes “Rubito”, recibiendo al toro de su alternativa “Sanluqueño”. Madrid. 1922. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Eleazar Sananes “Rubito” hizo historia y se convirtió en el primer matador de toros venezolano que tomó la alternativa en Madrid, actuando en la Corrida de Beneficencia que celebraba el cumpleaños del Rey Alfonso XIII. A este torero se le debe la resurrección de la fiesta de los toros en Venezuela y por eso, fue el que más partidarios tuvo en el país en su tiempo.

MANUEL GRANERO LE IBA A DAR LA ALTERNATIVA EN MADRID

En carta dirigida el 18 de mayo de 1922 al empresario taurino Capriles Power, Eleazar Sananes “Rubito”, le manifiesta su satisfacción y alegría al recibir la alternativa en la Corrida de Beneficencia celebrada en Madrid.

Señalaba “Rubito”:

“El malogrado Granero, a quien Dios tenga en la Gloria, era quien me iba a dar la alternativa en esta temporada. Hasta la fecha estoy contento, pues se han cumplido mis deseos y veo asegurada mi vida de artista y mis triunfos de torero en esta villa coronada. No sabe usted con qué amor tan grande pienso en mi querida Caracas y en mis amigos de esa, cuando se me hace justicia en la gran urbe madrileña. Un saludo para usted y un abrazo para todos”.

Eleazar Sananes

Después de demostrar en ruedos españoles todo aquello que habían visto asombrados, el célebre crítico taurino Gregorio Corrochano, manifestó su impresión sobre Eleazar Sananes “Rubito”, señalando: “En tierras de América ha nacido un gran torero”.

Luego de su alternativa en Madrid, con todos los honores, actuó Eleazar Sananes “Rubito” en Algeciras, Beziers y la capital española. La fama del diestro caraqueño se hizo más popular en Venezuela y sus partidarios formaban legión. La música del pasodoble “Rubito” era imprescindible en todas partes. Bares, cafés, bebidas y tabacos llevaban el apodo del torero y hasta la vieja parroquia de San José, donde vivía el diestro, fue perdiendo gradualmente su nombre. Llegó a llamarse la parroquia de “Rubito”.

Al año siguiente “Rubito” vuelve a viajar a España, pero no logra conquistar al público y retorna a su país, donde nuevamente le acompañaron los triunfos.

UN GRAN “RUBITERO”

Mi abuelo, Florencio Gómez Núñez, era compadre del diestro Eleazar Sananes “Rubito”, y siempre se consideró un apasionado “Rubitero” como se denominaba a los admiradores y partidarios del torero caraqueño.

Recordaba mi abuelo Florencio: “Eleazar Sananes “Rubito”, me impresionó mucho. Lo conocí en la finca San Jacinto propiedad del Coronel Gonzalo Crespo que estaba situada en la entrada de Maracay, allí solíamos torear novillitos bravos, éramos muy aficionados y el primero que nos dio clases de cómo era el toreo fue Eleazar Sananes “Rubito”. Practicamos en un corral que allí existía, ya que la plaza de tienta la hicimos, posteriormente, en “Guayabita”, cuando instalamos la ganadería. Esto fue después de su regresó triunfante de Lima en 1921.

A Eleazar, lo vi torear por primera vez en la Plaza de Toros Arenas de Valencia (Venezuela), el 24 de junio de 1921. Mató seis toros ese día que fue muy lluvioso y conmemorativo del Centenario de la Batalla de Carabobo. Estuvo enorme esa vez, cortó cinco orejas y el tercer toro me lo brindó a mí. De allí nació una gran amistad hasta llevarle a apadrinar a Juan José, su único hijo, a quien le puso ese nombre por la profunda admiración que sentía por Juan Belmonte y Joselito.

Yo ayudé mucho a mi compadre “Rubito”. Lo encargué como listero (persona que llevaba en orden la lista de los obreros y materiales utilizados) durante la construcción de la Maestranza de Maracay. También me empeñé en que fuera Eleazar Sananes “Rubito”, el que tuviera el gran honor como torero venezolano de matar el primer toro de lidia ordinaria en la corrida inaugural de la Maestranza, el 20 de enero de 1933. “Rubito” dudó al principio, porque tenía tres años ya retirado y no se sentía en condiciones, pero después aceptó mi propuesta y nos complació tanto a nosotros como a los aficionados que querían verlo torear de nuevo.

Eleazar Sananes “Rubito”, fue un torero muy emotivo. Siempre actuaba con mucho valor y entrega. Eso le llevó a ser, en su momento, el verdadero y único ídolo que ha tenido Venezuela. Posteriormente, ocuparía su lugar en el corazón del pueblo venezolano”, Luis Sánchez Olivares “Diamante Negro””.

LA RIVALIDAD ENTRE “RUBITO” Y JULIO MENDOZA

En nuestra historia todo caraqueño debería saber lo que significaba antaño ser “rubitero” o “julitero”. Ir a una corrida en la que toreaban los dos ídolos de la Venezuela taurina de entonces equivalía a tener que entrarse a golpes por la irascibilidad de los espectadores.

Con esa pareja vino la época de oro del toreo en Venezuela. Julio Mendoza Palma venía empujando duro y naturalmente, fue la “llave” lógica, juntos llenaron las plazas donde actuaron, y entonces se dividieron los aficionados en dos bandos, los partidarios de “Rubito” y los de Julio, incrementando, de manera significativa, la concurrencia de los circos. Cuando se formó la gran rivalidad taurina de esa pareja en los ruedos venezolanos, fue cuando más se habló de toros en Venezuela.

Eleazar Sananes "Rubito" ha sido, indiscutiblemente, el gran ídolo de la afición venezolana. Era un torero valiente, muy fino con el capote, banderilleaba fácilmente y con la muleta hacía cosas verdaderamente emocionantes que hacían parar al público de sus asientos.

Julio Mendoza en cambio, fue un torero muy luchador, con un sentido del torero grande. Podía mucho con todos los toros, era valiente y habilidoso pero, naturalmente, cada uno con su estilo propio. Los dos matadores de toros, tanto “Rubito” como “El Negro” Mendoza marcaron una época en la historia taurina venezolana. Eleazar que nació en la Parroquia de Santa Rosalía, pero vivió toda su vida en San José y Julito Mendoza que representaba a la Parroquia de San Juan, llenaron las plazas de toros y despertaron la ilusión de los aficionados que querían verles enfrentar cada tarde.

He querido dedicar estas líneas de recuerdo al diestro caraqueño Eleazar Sananes “Rubito”, por ser, indiscutiblemente, una de las figuras del toreo más importantes que ha dado Venezuela. Con su ejemplo de torería, fue el primero que abrió el camino para que otros toreros compatriotas pudieran destacarse, posteriormente, en la historia de la fiesta brava nacional e internacional.

JOSE TOMÁS, EL MESÍAS DE CATALUÑA, EN FIESTAS, FERIAS Y MERCADOS

 ©Dolores de Lara

LO INSÓLITO COTIDIANO

Por ANTONIO D. OLANO / Fotografías: ©DOLORES DE LARA 

Antonio D. Olano

España, sobre todo durante el estiaje cambia de piel. Su mapa se dibuja sobre la piel de toro, que era su imagen hasta que, para reforzarla, apareció el toro de Osborne que hoy ocupa un espacio dentro de la Bandera Nacional.

Tiempo de toros, de reapariciones, apariciones, desapariciones. Y anuncio de la vuelta a las catacumbas, como los antiguos cristianos. Torear en tiempos revueltos.

Una vez frustrado el proyecto salvador de Cataluña el Redentor Tomás, punto redondo, decidió tomarse medio año sabático.Y su apoderado, otro Salvador solo que Boix, anuncia que reaparecerá en Badajoz. Eso si, cuando las grandes ferias dejan pasos a los pueblerinos festejos y los matadores que rehuyeron las ferias grandes, se dispone a la gran heroicidad de lidiar bueyes en ferias, fiestas y mercados. La Alcaldesa de Madrid, buenos días sonrisa, trata de salvar por todos los medios a los bueyes de San Isidro.

Escribió el prestímano Ruiz Quintano que la diferencia entre un buey y un toro es que el toro puede ser buey y el buey no puede ser toro.

Redoble campanas porque José Tomás está dispuesto a jugársela en plaza de segunda, carreteras secundarias por las que se circula mejor que por las autopistas en las que está prohibido el exceso de velocidad.

Nadie ignora que el coletudo, ya por el hecho hacer el paseíllo, se la juega. Linares, Talavera, Manzanares, Colmenar Viejo, Pozoblanco, se llevaron a los más granees. Y no era plazas de primera. Todos sabemos que torero y toro pueden equivocarse. Y que es más normal que pueda sucumbir, en donde sea, un hombre vestido de luces que a una monja con los hábitos de su orden religiosa

Hace bien en alinearse con los cabreados “El Juli”. Que jamás se negó a torear en plazas grandes. Pero la suya es otra rebeldía aunque ambos sean hinchas del Atlético de Madrid.

Hace décadas dos “indignados” con las injusticias de los empresarios, nada menos que “El Cordobés” y Palomo Linares, plantaron cara y se fueron a torear a plazas de talanquera. Los Lozano, siempre lo Lozano grandes del toreo, coordinaron la revolución pendiente. Entonces les llamaron, como a una tienda de zapatos, “Los guerrilleros”. Eran tiempos en los que en vez de los empresarios mandaban las figuras del toreo.

Pero cosa bien distinta es que José Tomás comience a torear en ruedos de segunda, tercera y cuarta categoría. Las llenará, ya lo creo que las llenará pero, por ese camino, puede llegar a pintar menos que La Tomasa en los títeres. Y el de Galapagar nació con marchamo de figura del toreo. Pero cada uno es muy dueño de rasgar la púrpura y convertirla en andrajos.

Si continua por este camino que le han elegido, una tarde puede dirigirse a sus seguidores y preguntarles:

-¿He descendido bien?.

Fandiño arranca una oreja en una tarde de toros mastodónticos y descastados

©Dolores de Lara

  Por Juan Miguel Núñez (Efe) Fotografías:©Dolores de Lara Juan Miguel Núñez

La primera oreja de la feria de San Isidro en corrida de toros la cortó hoy Iván Fandiño, por una faena de arrestos y pundonor frente a un toro que apenas regaló embestidas, y sólo por el lado derecho, un triunfo de la ilusión, del querer a toda costa.

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FICHA DEL FESTEJO.- Toros de "El Montecillo", grandes y desiguales; una "escalera" como se dice en la jerga, con más de cien kilos de diferencia entre algunos; de edades también muy variadas, con tres a punto de cumplir los cinco años, dos cuatreños y uno a dos meses de los seis años. Pero lo peor, la mansedumbre, a cual peor.

Los aplausos al arrastre del sexto habría que entenderlos más como un reconocimiento al torero que al toro.

Manuel Jesús "El Cid": estocada ligeramente trasera y tres descabellos (silencio); y pinchazo, estocada desprendida y descabello (silencio tras aviso).

César Jiménez: estocada desprendida y trasera, y descabello (palmas tras aviso); y tres pinchazos y media (silencio).

Iván Fandiño: pinchazo, otro hondo y descabello (silencio tras aviso); y estocada caída (oreja).

La plaza rozó el lleno en tarde agradable.

HÉROE FANDIÑO, OTRA VEZ

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Se iba la tarde en blanco y cargada de desesperación por la condición del ganado, de mucha romana y ninguna casta. No había forma de enjaretar dos lances, o dos muletazos, en condiciones. Ni dos ni uno. Con los toros llevando la cara por las nubes, o como mucho a media altura. De apagadas embestidas, o bruscos y distraídos, incluso directamente huidos.

Los que más se movieron, caso del segundo, sin chispa alguna; o el tercero, brutote y rebrincado; incluso el sexto, el del triunfo de Fandiño, que tampoco tuvo finales, ni mucho menos eran toros para poder cortarle una oreja. Menos aún se prestaron los otros tres.

Habría que preguntarse después de presenciar tan desigual y mastodóntica corrida si el ganadero o los toreros a través de sus apoderados o veedores, o la propia empresa, pudieron calcular las posibilidades de que embistiera. Con esos tipos, decididamente no. Como muestra, el cuarto y el sexto, hubieran sido "el toro de la carretera", pitones aparte -el encierro tuvo "leña" para pasar el más duro invierno transalpino-, por su descomunal alzada.

El toro que no se inmuta en los cites, o da marcha atrás, desentendiéndose. Como el que abrió plaza. Al Cid le tocó correr detrás de él, en lugar de a la inversa, y en una de esas huidas casi sale el torero por los aires, arrollado. El cuarto, sin fijeza, parecía que iba a tomar los engaños pero no terminó de humillar y se paró enseguida. El Cid estuvo lo que se dice impotente, taurinamente hablando.

A César Jiménez le tocó en primer lugar un animal chochón, o pajuno, términos que definen en la jerga al toro que va y viene pero sin ningún celo, sin la mínima sensación de peligro. Con éste hubo un toreo pulcro, aunque no se puede decir que correcto del todo pues faltó "transmisión". El quinto, otro buey, quería tropezar el engaño y al verse vencido se negó. Más manso no cabe.

Fandiño tampoco tuvo tela que cortar con el descompuesto tercero, al que quiso dar distancia para mostrar la sinceridad de su estilo, pero la respuesta del semoviente fue tardar en dar la vuelta o desentenderse directamente. Un inesperado malabarismo del toro en forma de volatín acabó con el proyecto de faena.

Y, por fin, el sexto. Tomó bien el capote. Pero se fue del caballo en los dos encuentros. Claro que no iba a ser cosa del toro. Fue el torero quien puso todo. El corazón de Fandiño por delante.

Muy comprometido el torero vizcaíno, lo entendió muy bien por el lado derecho, a base de tragar y aguantar las terribles tarascadas que volaban como centellas. Héroe Fandiño, otra vez. El único que no pasó miedo en la plaza fue él. Y así se hizo con la situación.

Faena corta pero muy emotiva. Insistió hasta lo indecible para arrancarle al toro los pocos muletazos que tenía, algunos, por el derecho, sorprendentemente buenos. Todo el mérito, del torero. Así se lo reconoció la plaza, premiándole con la oreja a pesar también de que la colocación de la espada no fue del todo buena. Un triunfo que abunda en el buen crédito de Fandiño en Madrid.

UN ANTES Y UN DESPUÉS

Reportaje gráfico:©DOLORES DE LARA

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El Cid

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César Jiménez brindando el toro a la Infanta Elena

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Iván Fandiño

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