domingo, 29 de mayo de 2011

EL DOSIER DE JUAN DE LARA, 1ª ENTREGA: MILLÁN SALCEDO – 24/08/2008

Entrevista publicada en el Diario Lanza el 24 de Agosto de 2008. Millán Salcedo, integrante del ya mítico “Martes y Trece”, se encontraba inmerso en la gira de su obra humorística y teatral “Yo me subí a un piano verde” en aquel verano. Saber los detalles de su gira fue la excusa perfecta para acabar conociendo un poco mejor a este humorista manchego.
 
MILLÁN SALCEDO
“Decidí ser artista el día que colgué la plancha”
 
©Dolores de LaraFotografías: ©Dolores de Lara
Juan de Lara Nació en Brazatortas (C. Real), pero a la tierna edad de dos años se fue con sus padres a vivir a Puertollano. Tras la muerte de su padre, fue ingresado en un internado de curas salesianos donde descubrió que su verdadera vocación era la interpretación. A los dieciséis años se traslado con su madre a Madrid y comenzó a trabajar planchando en una fábrica de confección, pero él quería ser artista, ser actor, así que colgó la plancha y persiguió su sueño… sueño que alcanzó.
 
Este podría ser un breve resumen de la vida de Millán Salcedo, el artista y humorista manchego integrante del ya desaparecido dúo (en un principio, trío) humorístico “Martes y Trece”.
 
Actualmente, Millán se encuentra de gira con su obra humorística y teatral “Yo me subí a un piano verde”, y recientemente ha pasado por la ciudad de Zaragoza, que se encuentra en pleno apogeo con su “expo”.
 
Cuéntenos, ¿de qué va su espectáculo humorístico y teatral “Yo me subí a un piano verde”?
Es una especie de entretenimiento, un enorme juego de palabras donde yo soy el ludópata mayor y donde vendo todo tipo de historias. Es una especie de gran miscelánea en la que hago de todo, incluso ahuyento y espanto fantasmas del pasado y hago una enorme catarsis de mi mismo. Hago homenajes desde mis padres hasta “Tip y Coll” y finalizo haciendo un pequeño homenaje a “Martes y Trece” con una canción que yo mismo he titulado “Te lo juro por la Encanna”. O sea, que hago un grupo de cosas y, por supuesto, trato temas de actualidad… Pero, sobre todo, defiendo los trabajos manuales e invito a que la gente llene su tiempo haciendo manualidades, porque yo todavía, a mis 53 años, las mejores cosas me las sigo haciendo a mano, está claro.
 
<< A pesar del tiempo que llevo en el mundo del espectáculo, todavía me sigue gustando ir rodando maletas, ir de hotel en hotel, como el titiritero >>
 
Pero este espectáculo que usted ha montado, ¿es un monólogo?
Hay un armazón, una estructura, un pilar, una base. Pero no es un monólogo al uso. Hay un diseño de escenografía, de luces, hay proyecciones audiovisuales, y luego tengo un pianista, un enorme pianista que me acompaña, que se llama César Belda. Y además, todo este lío de improperios que he escrito, que he imaginado, está dirigido por Paco Mir y Joan Gracia del ‘Tricicle’. O sea que aquí hay, incluso, una dirección. Porque cualquier espectáculo que se precie ha de estar bajo la influencia de una dirección, sino se convierte en una pelota a la deriva. Ellos han canalizado muy bien mis paridas, mi modo de hablar, mi modo de interpretar, aunque siempre hay un margen a la improvisación y eso hace rico el espectáculo.
 
Y… ¿por qué el piano tenía que ser verde?
Porque de algún modo tenía que titularse el espectáculo. Entonces me gustó este juego de palabras. Yo quería hacer un homenaje al mundo del piano-bar, porque a mi me encantan los piano-bar. ¡Qué pena que estén desapareciendo! Mucha gente los confunde con los karaokes, y  ©Dolores de Larano tienen nada que ver. Piano-bar es aquel sitio elegante donde te sabes las canciones, donde tienes cierto conocimiento y cantas más o menos bien; y un karaoke es el sitio donde te coges un pedo de dos mil gigas y vas a desbarrar. En un piano-bar no se desbarra, se disfruta cantando. Esa es la pequeña diferencia.
 
¿Por dónde se va a mover con la gira?
Voy a ir por muchos sitios. Digamos que le he puesto ruedas al piano verde y me voy empujándolo como quien arrastra un carrito de helados. ¡¡Hay bombón helado, oiga!! (risas) Pues por ahí voy con mi piano verde... Ahora, tras haber pasado por Zaragoza, me toca ir a Cartagena, luego al Puerto de Santa María… A la vieja usanza, como siempre. Porque yo, a pesar del tiempo que llevo en el mundo del espectáculo, todavía me sigue gustando ir rodando maletas, ir de hotel en hotel, como el titiritero. Me encanta, conoces gente nueva, es una experiencia.
 
Por sus palabras, se ve que usted disfruta con su trabajo…
Sí, este trabajo es una maravilla porque, a parte de que lo elegí en su momento, encima vivo de ello y me gusta. Creo que soy un privilegiado.
 
Pero, ¿cómo descubrió que lo suyo era esto del humor y la interpretación?
Lo descubrí desde pequeñín. Verá, yo estuve en un internado de curas salesianos en Ciudad Real. En mi obra hablo también de todo esto en un momento determinado y toco la fibra sensible de las personas. A la edad de seis años, mi padre falleció y me metieron en un internado. Inmediatamente allí surgió esto, lo que hoy es mi profesión. Aquellos curas tenían un coro y gustaban de hacer veladas, obras de teatro… Y, como yo tenía voz blanca y cantaba bien, me metieron en el coro, incluso de solista. Por eso, no es que yo lo descubriera, es que me lo descubrieron los curas, y les estoy muy agradecido por ello.
 
<< No tengo ordenador ni teléfono móvil y,
por no tener, no tengo ni coche >>
 
¿En qué momento supo que se dedicaría el resto de su vida a la interpretación?
Fue el día que decidí colgar la plancha. Me explico. Yo estaba trabajando planchando mangas en una fábrica de confección filial de El Corte Inglés cuando tenía dieciséis años. Me colocaron allí cuando salí del internado. Y aquello no era vida, era un horror, porque a mí lo que me gustaba era actuar. Entonces, me enteré que se hacían pruebas para entrar en la escuela de Arte Dramático y un día dejé colgada la plancha, me despedí sin esperar, sin dar días ni nada, tal cual lo decidí. Me fui a matricular y dejé colgada la plancha. Y, desde aquel día, decidí que quería ser actor, artista o como se diga. Y encima conté con el apoyo de mi madre. A mí madre le encantó la idea porque ya me había visto actuar de chiquitillo y le gustaba.
 
Millán, usted que es humorista, ¿cree que hay algo más importante que una sonrisa?
Pues depende del momento de cada uno, depende del estado anímico. De repente una sonrisa que puede sonar muy poco, puede ser impresionantemente bonita o bella, o definitiva. También depende de quién te sonría, quién te la dedique. La sonrisa de un niño es una maravilla; sin embargo, la sonrisa de algún político que otro, y no digo nombres, te puede helar la sangre en las venas.
 
¿Es difícil hacer reír sin reírse de uno mismo?
Sí, eso es básico, es primordial. Primero te ríes de ti mismo, cosa que no es fácil, y luego lo transmites a los demás. Yo es que soy del tiempo de los humoristas que nos reíamos con todo. Hoy me da la sensación de que la gente más bien “se ríe de”. Ahora mismo se ríen de alguien a quién llaman “friki”, que son gente que incluso tienen, algunos, hasta ciertas discapacidades. No te puedes reír de la discapacidad de una persona y llamarle “friki”. Eso me parece fatal.
 
<< Lo importante es echar un polvete de vez en cuando, que eso es lo rico, y usar preservativo >>
 
¿Y sin reírse uno mismo?
De hecho, es totalmente lícito hacerlo y muchas veces me entra la risa. Cuando estaba con Josema Yuste (en referencia a “Martes y Trece”), infinidad de veces nos daba la risa y eso se veía, y el público lo agradece, porque piensan: “¡Mira esos dos qué bien se lo están ©Dolores de Lara pasando!”. Y yo hay veces que en mi nueva obra digo una parida, porque también hay un cierto margen a la improvisación, y eso mantiene vivo el espectáculo. A veces ocurren cosas… Por ejemplo, el otro día en Zaragoza, había una mosca ‘jodía’ que me estaba persiguiendo todo el rato, y al final hice el show con la mosca, parecía que formaba parte del espectáculo.
 
¿En algún momento de su vida ha pensado ‘¡Tierra trágame!’?
Pues no, porque siempre que tengo alguna adversidad, se acciona un mecanismo dentro de mí que me hace más fuerte, más potente, más poderoso y que se agarra a los mandos de la cuadriga desbocada y la llevo a buen puerto. De verdad que sí, me he visto a veces en situaciones difíciles: que se ha ido la luz en plena actuación, o el sonido… Y ahí he resurgido y he sacado una fuerza y una entereza que ni yo mismo sabía, porque creo que estoy en mi hábitat, sobre todo el teatro, porque subirme a un escenario es lo que me gusta.
 
¿Usted es en realidad tan simpático como parece?
Depende de los estados anímicos. Como toda persona, los estados anímicos están para eso. Un día estás triste, otro día estás cansado. Y no sólo los estados anímicos, también influyen factores de tu entorno. Entonces, si en esos momentos te viene alguien y te dice que le cuentes un chiste, pues no estás para eso. ¡Y algunos te llaman borde! Pero mi intención siempre es positiva, yo siempre tengo una actitud positiva con la gente que se me acerca.
 
¿Cómo se encuentra Millán Salcedo en el panorama sentimental? ¿Tiene pareja?
Sí, bueno, tengo cositas, como todos, lo que pasa que eso es algo que me pertenece a mí. A estas alturas del siglo XXI da un poco lo mismo. Lo importante es echar un polvete de vez en cuando, que eso es lo rico, y usar preservativo, a pesar de que la Iglesia lo prohiba, que me parece un disparate.
 
Entonces, ¿usted está en contra de la prohibición del preservativo por parte de la Iglesia?
Sí. ¡Cómo se puede prohibir el preservativo! Te preserva de enfermedades, incluso te puede salvar la vida. Estoy absolutamente en contra de su prohibición. Me parece algo muy hipócrita, porque luego lo usamos todos, hablemos en cristiano. Hay gente que dice que no, que son católicos, y luego utilizan el preservativo. ¡Fíjate cómo están en África! La Iglesia debería reformarse. Tampoco digo que vayan a trasgredir ni que vayan a inventar, pero por lo menos deben ir con los tiempos que corren.
 
<< La sonrisa de un niño es una maravilla; sin embargo, la sonrisa de algún político que otro te puede helar la sangre en las venas >>
 
¿Cree en el matrimonio?
Nunca he creído en eso, porque si tú estás bien con una persona, no tienes por qué ponerte un sello o tener un diploma o un papel que lo diga. Estás bien con esa persona y punto. Yo creo que la convivencia se carga un poquito todo, a todos los niveles, no sólo a nivel de matrimonio sino también de pareja. En mi opinión, es mucho mejor convivir cada uno en su casa y Dios en la de todos, como dice el refrán. No soy partidario del matrimonio pero lo respecto infinitamente, como también respeto y estoy a favor de las parejas de hecho y las parejas homosexuales, me parece muy bien. ¿Y por qué no van a poder adoptar niños? Claro que sí, con todos sus derechos y todas sus obligaciones.
 
¿Idear un scketch humorístico tan absurdo a la par que cómico como los que veíamos con “Martes y 13” es fruto de inspiración, improvisación, estrujarse la cabeza…?
Hombre, de todo un poco. Porque aquí hay muchas horas de codo, de estudiar, de flexo por la noche, muchos folios en blanco que llenar, y siempre hay una estructura, aunque también hay lugar para la improvisación.
 
<< Aunque lo respeto, no soy partidario del matrimonio porque, si tú estás bien con una persona, no tienes por qué ponerte un sello o tener un diploma o un papel que lo diga >>
 
¿Cree que se ha adaptado bien al siglo XXI? ¿Qué tal se lleva con las nuevas tecnologías?
Soy una persona que me declaro ciertamente en contra de la sociedad de consumo. Y además, con sumo gusto. No tengo ordenador ni teléfono móvil. Yo creo que soy de los pocos que no tiene móvil y, por no tener, no tengo ni coche, o sea que ¡fíjate! Quizás lo hago como protesta por el uso indiscriminado que se hace de estos aparatos.
 
¿Se imagina cuando deje el mundo de la interpretación? ¿Se ve retirándose o morirá con las botas puestas?
Yo moriré arriba, con las botas esas… o descalzo, ¡da igual! Arriba, sí, sí, siempre. Me sigue gustando esto de ir de gira y de hotel en hotel… De momento no me planteo dejarlo. Además, esta profesión es una maravilla, porque hay papeles para gente mayor. Siempre hay algo que hacer. Hay un ejemplo que ponemos todos los artistas, que es el de Don Cicuta Valentín Tornos, que le llegó la fama cuando era setentón. Por eso, ya te digo que aquí nunca se sabe, la liebre puede saltar en cualquier momento. Lo que pasa es que hay que estar preparado y, sobre todo, saber que esto te gusta y disfrutar. Si sigues disfrutando en el escenario significa que tienes pilas y yo, desde luego, las tengo.
 
¿Qué opina de la famosa frase ‘¿Por qué no te callas?’ que espetó el Rey al presidente de Venezuela Hugo Chávez durante la XVII Cumbre Iberoamericana celebrada en Chile?
Pues me parece que fue espontáneo, me parece muy bien. También podría haberse equivocado y, con esa misma espontaneidad, podría haber dicho algo terrible. Sin embargo, me parece muy bien, me parece que al señor Chávez había que decirle que se callara.
 
Fotografías realizadas en el Hotel Mirasierra Suites de Madrid en la gala de los Premios Naranja Limón 2008

1 comentario :

  1. QUE BUENO ES ESTE REPORTAJE DE JUAN DE LARA!!! LO SUBO A INTERNET,
    Y ESTOY ESPERANDO EL DE SANTIAGO DE SANTIAGO EL PASADO 21 DE JUNIO
    EN NAVAESCURIAL QUE SEGURO SERÁ OTRO ÉXITO. GRACIAS JUANH.
    emilio morales

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