lunes, 19 de marzo de 2012

RECORDANDO A PACO VALLADARES

©Dolores de Lara

 Tiempos felices. María Teresa Campos y Paco Valladares

 Palabras sentidas de María Teresa Campos a la persona de Paco Valladares en el programa ”Qué tiempo tan feliz”.

Por Dolores de Lara / Fotografías: ©Dolores de Lara

Dolores de Lara

“…Y que tarde más difícil y más triste porque se ha ido uno de los nuestros”.

Hoy hace muchos años la vida nos trajo –y muy especialmente a mí—, un regalo: Nos trajo a Paco.

Era ya entonces un actor inmenso, consagrado, había hecho a los clásicos, a los Arniches, los Shakespeare, los Terence y Williams… Había conocido las mil giras por provincias, los Estudio-1, los coliseos de Mérida y de la Gran Vía. Había puesto su portentosa y maravillosa voz a los versos de Miguel Hernández, a las radios, a las canciones. Se había colocado una chistera y una chaqueta de lentejuelas para las apoteosis de las revistas: Eso era ya como digo en aquel tiempo, Valladares. Pero a partir de ese momento, en el instante en el que alguien tan importante como él, aceptó venirse a nuestro humilde plató, se convertiría además en un queridísimo amigo del alma, y nosotros descubrimos el privilegio de pertenecer a la familia de los suyos.

Nos fue llenando de abrazos, de buen amor, de humor, de paseos por Chinchón, de su agudeza y de sus estrenos. Nos fue contando las historias de los más insignes cómicos, hablándonos de las novelas que leía, de la función de las siete y la de la noche. Recordando palmo a palmo los paisajes de sus viajes.

“¡Que tarde más triste!, porque se ha ido nuestro Paco”.

¿No fue grande? Que se ha ido sin llevarse una sola medalla de la cultura oficial, reconocimientos con papel timbrado y lazos en la solapa. No se ha llevado ni una sola medalla. Pero se ha llevado algo más valioso: El clamor y los bravos de un patio de butacas. El cariño de quienes lo admiran, y de quienes le pudimos disfrutar.

Despidámosle pues, con honores de Jefe de Estado del Teatro, con el público puesto en pie y un aplauso como se da, tal vez interminable.

Muchos fueron los poemas a los que puso voz  Paco Valladares, como este de nuestro Premio Nobel de Literatura, Juan Ramón Jiménez.

©Dolores de Lara. Paco Valladares

EL VIAJE DEFINITIVO

... Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros

cantando;

y se quedará mi huerto, con su verde árbol

y con su pozo blanco.

Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;

y tocarán, como esta tarde están tocando,

las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;

y el pueblo se hará nuevo cada año;

y en el rincón aquel de mi huerto florido

y encalado,

mi espíritu errará, nostálgico...

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol

verde, sin pozo blanco,

sin cielo azul y plácido...

Y se quedarán los pájaros cantando.

Yo también, Dolores de Lara, como amiga y admiradora de su humilde persona, tuve el placer y el orgullo de conocerle y tratarle. Le lloré, y le sigo llorando desde el mismo instante de recibir la triste noticia de su fallecimiento.

Se muy bien, que Dios, en estos momentos, estará escuchando alguno de sus versos.

Descansa en Paz, viejo amigo.

 Siempre te recordaré.

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